El tercer debate del Ciclo tendrá como tema «Innovación para la inclusión social: Entre la inclusión como objetivo y la inclusión como proceso de participación». El mismo tendrá lugar el 5 de agosto de 12 a 14hs en el Centro Cultural Borges – UNTREF. Viamonte 525 C.A.B.A. Aula 3. Organizan: CENIT, Centro STEPS para América Latina.

Existe un creciente interés entre investigadores, actores de la sociedad civil, policymakers y empresas en el tema de la innovación y la inclusión social. Agencias internacionales tales como la OCDE, IDRC, BM y la CEPAL han iniciado diferentes programas de investigación y financiamiento, mientras que a nivel local el MINCYT, CONICET y algunas universidades se encuentran desarrollando varios proyectos. Sin dudas, dichas iniciativas se°alan un esfuerzo por redireccionar una parte de la inversión en innovación hacia la atención de demandas sociales concretas. Sin embargo, no todos los enfoques y programas de innovación para la inclusión son iguales y existen diferencias entre aquellos que consideran la inclusión como resultado y aquellos que consideran la inclusión como un proceso asociado a la participación.

Por ejemplo, muchas veces los programas de innovación inclusiva buscan resolver problemas puntuales y atender demandas sociales sin tomar en cuenta la participación de los actores locales. Se producen así­ soluciones asistencialistas de carácter tecnocrático que, en la práctica, no generan inclusión en el proceso de innovación. Aun cuando los proyectos de innovación inclusiva tomen en cuenta el problema de la participación social, existen otras dificultades como la falta de financiamiento a largo plazo y la ausencia de enfoques sistemáticos que conspiran contra la continuidad de estos procesos. De esta manera, muchas veces los proyectos finalizan y los procesos de empoderamiento quedan truncos o son abandonados. En otros casos, la presión por aumentar la escala y la eficiencia de los proyectos (y con ello la inclusión) puede distorsionar los procesos de participación. Además, las instituciones públicas también enfrentan el desafí­o de atender demandas sociales urgentes y proveer soluciones concretas. En estos casos, la ausencia de mecanismos de participación pública, la falta experiencia institucional y aún la ausencia de  indicadores, puede complicar excesivamente el dise°o de modelos de innovación para la inclusión social.

En término generales, las polí­ticas de innovación inclusiva parecen enfrentarse con el desafí­o de definir modelos de innovación que, con financiamiento limitado, atiendan necesidades urgentes y amplí­en simultáneamente la participación social en los procesos de innovación. Además deben ganarse un lugar prioritario en la agenda de innovación, que les permita sobrevivir cuando se presentan conflictos con otros objetivos de polí­tica. En este contexto, proponemos debatir: ¿Es posible orientar la polí­tica de innovación para la inclusión hacia un esquema de mayor participación social? ¿Qué herramientas serí­an más efectivas? ¿Cómo asignar recursos para que la importancia asignada a la innovación para la inclusión se equipare con otras prioridades de la agenda de I+D?

Moderador: Mariano Fressoli

Panelistas: Paula Peyloubet (Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad. CONICET-UNC), Fabián Carrizo (Coordinador Gerencia de Asistencia Tecnológica para la Demanda Social. Apoyo a la Comercialización de la Economí­a Socia – INTI) y Marí­a Cecilia Sleiman (Ministerio de Ciencia, Tecnologí­a e Innovación Productiva de la Nación, representante del Programa Nacional de Tecnologí­a e Innovación Social)

Tercer Debate: Innovación para la inclusión social: Entre la inclusión como objetivo y la inclusión como proceso de participación 05-08-2014

Fecha: 5 de agosto de 12 a 14hs

Lugar: Centro Cultural Borges – UNTREF. Viamonte 525 C.A.B.A. Aula 3

 

 

Párrafo guí­a para la discusión

 

Existe un creciente interés entre investigadores, actores de la sociedad civil, policymakers y empresas en el tema de la innovación y la inclusión social. Agencias internacionales tales como la OCDE, IDRC, BM y la CEPAL han iniciado diferentes programas de investigación y financiamiento, mientras que a nivel local el MINCYT, CONICET y algunas universidades se encuentran desarrollando varios proyectos. Sin dudas, dichas iniciativas se°alan un esfuerzo por redireccionar una parte de la inversión en innovación hacia la atención de demandas sociales concretas. Sin embargo, no todos los enfoques y programas de innovación para la inclusión son iguales y existen diferencias entre aquellos que consideran la inclusión como resultado y aquellos que consideran la inclusión como un proceso asociado a la participación.

 

Por ejemplo, muchas veces los programas de innovación inclusiva buscan resolver problemas puntuales y atender demandas sociales sin tomar en cuenta la participación de los actores locales. Se producen así­ soluciones asistencialistas de carácter tecnocrático que, en la práctica, no generan inclusión en el proceso de innovación. Aun cuando los proyectos de innovación inclusiva tomen en cuenta el problema de la participación social, existen otras dificultades como la falta de financiamiento a largo plazo y la ausencia de enfoques sistemáticos que conspiran contra la continuidad de estos procesos. De esta manera, muchas veces los proyectos finalizan y los procesos de empoderamiento quedan truncos o son abandonados. En otros casos, la presión por aumentar la escala y la eficiencia de los proyectos (y con ello la inclusión) puede distorsionar los procesos de participación. Además, las instituciones públicas también enfrentan el desafí­o de atender demandas sociales urgentes y proveer soluciones concretas. En estos casos, la ausencia de mecanismos de participación pública, la falta experiencia institucional y aún la ausencia de  indicadores, puede complicar excesivamente el dise°o de modelos de innovación para la inclusión social.

 

En término generales, las polí­ticas de innovación inclusiva parecen enfrentarse con el desafí­o de definir modelos de innovación que, con financiamiento limitado, atiendan necesidades urgentes y amplí­en simultáneamente la participación social en los procesos de innovación. Además deben ganarse un lugar prioritario en la agenda de innovación, que les permita sobrevivir cuando se presentan conflictos con otros objetivos de polí­tica. En este contexto, proponemos debatir: ¿Es posible orientar la polí­tica de innovación para la inclusión hacia un esquema de mayor participación social? ¿Qué herramientas serí­an más efectivas? ¿Cómo asignar recursos para que la importancia asignada a la innovación para la inclusión se equipare con otras prioridades de la agenda de I+D?

 

Moderador: Mariano Fressoli

 

Panelistas: Paula Peyloubet (Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad. CONICET-UNC), Fabián Carrizo (Coordinador Gerencia de Asistencia Tecnológica para la Demanda Social. Apoyo a la Comercialización de la Economí­a Socia – INTI) y Marí­a Cecilia Sleiman (Ministerio de Ciencia, Tecnologí­a e Innovación Productiva de la Nación, representante del Programa Nacional de Tecnologí­a e Innovación Social)